domingo, 12 de enero de 2014

INTELIGENCIA Y CONFLICTOS

Las naciones, como los cuerpos vivos, naces, crece. Algunos armónicamente, y se consolidan como países industrializados; otras se reunifican, independizan, y/o les alcanza el cáncer terminal en proporcionalidad a sus apetitos, egoísmos, desordenes, imprevisión, autoengaño, fundamentalismos, despilfarro de sus recursos humanos en la no-explotación racional de sus recursos humanos, geográficos, etc. También a su falta de memoria histórica, peor aun, económica, dado que hoy la geneconomía es columna vertebral en la supervivencia y/o hegemonía mundial.

El costo para el Estado de la mediocridad, de la improvisación burocrática, de sus entrampamientos, sumado a la corrupción abierta y la traición a sus intereses es más letal y criminal que lo que arrecia desde el exterior, pues a “nuestros” gobernantes les confundamos nuestros hijos, nuestras tierras, nuestras armas, las jubilaciones, nuestros recursos, y la sangre de nuestros soldados.

Nuestro país sigue reclamando tercamente decisiones que no llegan. Demasiado imaginativas economías de guerra eficaces, un cambio impostergable en el día en nuestras legislaciones, haciéndolos expeditivas, punitivas, especialmente en lo penal, a fin de no ceder mas terreno a la delincuencia barrial, también a los que emplean AKMS alquiladas, y peor aun, la de aquellos que usan gemelos de oro, blue moons y condenan a la nación a sola forma en lobbies playeros o a través de l novísimo artilugio de los viejitos imputables que se alteran teatralmente. Sus asesinatos no solo se circunscriben a personas y grupos, sino a trabajadores, poblaciones enteras y futuras generaciones, cuyo futuro hipotecan y ensombrecen.

Ante este escenario, los servicios de inteligencia, expertos en apreciaciones e interpretaciones, lecturas oportunas, ojos y oídos leales del presidente cuando este así lo desea, que acceden al 85% de las amenazas perceptibles, objetivos, abiertas, y de otra ocasión, imperceptibles, ese 15% de información no accesible sino por metodologías de inteligencia profesional, requieren la escucha seria y primera de su gobierno, antes que la de sus inversionistas ocasionales.
En un mundo hoy globalizado y competitivo la inteligencia es vital, es mas, es el primer contribuyente a la sostenibilidad o el caos de los gobiernos, como también lo fue, en el Perú del Estado-mamadera, la corrupción “institucionalizada”, como lo que hemos tenido los últimos 20 o 30 años.

Hoy la corrupción y los latrocinios los podemos determinar infaliblemente gracias al seguimiento digital, la tecnología informática, satélites, cruces de información, censos, empadronamientos, biometría, detectores, los profesionales especializados, detecciones por ADN, grabaciones, vídeos, etc., pruebas irrefutables, pues el secretismo puede cada día mas terreno ante la tecnología. Excepcionalmente, cuando una manada de profesionales estupidizada se congregue cuasi-hipnotizada a escuchar la sustentación, por ejemplo, de que tales audio los hicieron maestros profesionales del arte, “los chistosos”, ante ello las más sofisticadas evidencias son cero, entonces nos encontramos ante una vocación y voluntad política de estafa, en la que no se puede argüir y exigir después el respeto a un Estado de Derecho torcido.

A dos años del ataque terrorista que destruyera el World Trade Center y jaqueara al mundo, pereciendo también trabajadores de nuestra América Latina, desvistiendo la seguridad de la Nación mas poderosa del planeta postrada en un adormecimiento de inteligencia, comprendamos que cohabitamos en un mundo explosivo, el del secuestro express, o delivery donde la crueldad compite en refinación donde las exitosas narcoempresas proyectan su sombra y chantaje y economía ficticia, donde los banqueros mafiosos brindan sin diferencia en las embajadas donde emergen nuevas formas de administración regional como los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ) en México, por abdicación o inoperancia del estado, donde nuevas naciones siguen emergiendo del conflicto, donde el mundo sin exclusión comienza a sufrir ya los estragos del dispendio y envenenamiento de nuestra biodiversidad.

El terrorismo quizás sea hoy el estrés del planeta y la esquizofrenia política continué alcanzando a algunos gobernantes que se sienten iluminados, mesiánicos. Ante ello la inteligencia vilipendiada, manoseada, incomprendida, subutilizada, demanda ser apoyada y escuchada, como también requiere contar con la colaboración de personalidades y expertos identificados para abordar estos estratégicos asuntos con visión.

Entonces, si somos conscientes de tales vulnerabilidades, ¿estamos creando conciencia de inteligencia en la administración publica y privada?

¿Acceden nuestros Servicios de Inteligencia expedita y oportunamente a fin de neutralizar la materialización de delitos que atentan contra nuestra seguridad y bienestar?.

¿Dónde encontrar a los mejores profesionales que velen por la salud, integridad y seguridad de nuestro país? 

¿Cuánto están aportando en tiempo real nuestras bien remuneradas agregadurías y diplomáticos en las áreas económicas, política, social. Ecológica y de seguridad a los intereses del país?

¿Ha nombrado la Comisión de Defensa un fiscal especial para atender expeditivamente la costosa labor de inteligencia?

Nuestra seguridad se halla ante una constante, el cambio y la complejidad, por tanto la inteligencia, los conflictos y la paz relativa se constituyen ya en una ecuación dinámica permanente.

Nos toca prever, anticiparnos, antes de que el cáncer social, como el cáncer biológico, reproduzca sus células, heterogéneas, malignas, y desarrolle mayor velocidad y capacidad infiltrativa; y ante ello solo nos quede la cirugía, la quimioterapia o la amputación, por tanto actuemos ahora.

Diario
Por Boris Pavel Díaz Quiñónes






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