Las naciones, como
los cuerpos vivos, naces, crece. Algunos armónicamente, y se consolidan como
países industrializados; otras se reunifican, independizan, y/o les alcanza el
cáncer terminal en proporcionalidad a sus apetitos, egoísmos, desordenes,
imprevisión, autoengaño, fundamentalismos, despilfarro de sus recursos humanos
en la no-explotación racional de sus recursos humanos, geográficos, etc.
También a su falta de memoria histórica, peor aun, económica, dado que hoy la
geneconomía es columna vertebral en la supervivencia y/o hegemonía mundial.
El costo para el
Estado de la mediocridad, de la improvisación burocrática, de sus
entrampamientos, sumado a la corrupción abierta y la traición a sus intereses
es más letal y criminal que lo que arrecia desde el exterior, pues a “nuestros”
gobernantes les confundamos nuestros hijos, nuestras tierras, nuestras armas,
las jubilaciones, nuestros recursos, y la sangre de nuestros soldados.
Nuestro país sigue
reclamando tercamente decisiones que no llegan. Demasiado imaginativas
economías de guerra eficaces, un cambio impostergable en el día en nuestras
legislaciones, haciéndolos expeditivas, punitivas, especialmente en lo penal, a
fin de no ceder mas terreno a la delincuencia barrial, también a los que
emplean AKMS alquiladas, y peor aun, la de aquellos que usan gemelos de oro,
blue moons y condenan a la nación a sola forma en lobbies playeros o a través
de l novísimo artilugio de los viejitos imputables que se alteran teatralmente.
Sus asesinatos no solo se circunscriben a personas y grupos, sino a
trabajadores, poblaciones enteras y futuras generaciones, cuyo futuro hipotecan
y ensombrecen.
Ante este
escenario, los servicios de inteligencia, expertos en apreciaciones e
interpretaciones, lecturas oportunas, ojos y oídos leales del presidente cuando
este así lo desea, que acceden al 85% de las amenazas perceptibles, objetivos,
abiertas, y de otra ocasión, imperceptibles, ese 15% de información no
accesible sino por metodologías de inteligencia profesional, requieren la
escucha seria y primera de su gobierno, antes que la de sus inversionistas
ocasionales.
En un mundo hoy
globalizado y competitivo la inteligencia es vital, es mas, es el primer
contribuyente a la sostenibilidad o el caos de los gobiernos, como también lo
fue, en el Perú del Estado-mamadera, la corrupción “institucionalizada”, como
lo que hemos tenido los últimos 20 o 30 años.
Hoy la corrupción y
los latrocinios los podemos determinar infaliblemente gracias al seguimiento
digital, la tecnología informática, satélites, cruces de información, censos,
empadronamientos, biometría, detectores, los profesionales especializados,
detecciones por ADN, grabaciones, vídeos, etc., pruebas irrefutables, pues el
secretismo puede cada día mas terreno ante la tecnología. Excepcionalmente,
cuando una manada de profesionales estupidizada se congregue cuasi-hipnotizada
a escuchar la sustentación, por ejemplo, de que tales audio los hicieron
maestros profesionales del arte, “los chistosos”, ante ello las más
sofisticadas evidencias son cero, entonces nos encontramos ante una vocación y
voluntad política de estafa, en la que no se puede argüir y exigir después el
respeto a un Estado de Derecho torcido.
A dos años del
ataque terrorista que destruyera el World Trade Center y jaqueara al mundo,
pereciendo también trabajadores de nuestra América Latina, desvistiendo la
seguridad de la Nación mas poderosa del planeta postrada en un adormecimiento
de inteligencia, comprendamos que cohabitamos en un mundo explosivo, el del
secuestro express, o delivery donde la crueldad compite en refinación donde
las exitosas narcoempresas proyectan su sombra y chantaje y economía ficticia,
donde los banqueros mafiosos brindan sin diferencia en las embajadas donde
emergen nuevas formas de administración regional como los Municipios Autónomos
Rebeldes Zapatistas (MAREZ) en México, por abdicación o inoperancia del estado,
donde nuevas naciones siguen emergiendo del conflicto, donde el mundo sin
exclusión comienza a sufrir ya los estragos del dispendio y envenenamiento de
nuestra biodiversidad.
El terrorismo
quizás sea hoy el estrés del planeta y la esquizofrenia política continué
alcanzando a algunos gobernantes que se sienten iluminados, mesiánicos. Ante
ello la inteligencia vilipendiada, manoseada, incomprendida, subutilizada,
demanda ser apoyada y escuchada, como también requiere contar con la
colaboración de personalidades y expertos identificados para abordar estos
estratégicos asuntos con visión.
Entonces, si somos
conscientes de tales vulnerabilidades, ¿estamos creando conciencia de
inteligencia en la administración publica y privada?
¿Acceden nuestros
Servicios de Inteligencia expedita y oportunamente a fin de neutralizar la
materialización de delitos que atentan contra nuestra seguridad y bienestar?.
¿Dónde encontrar a
los mejores profesionales que velen por la salud, integridad y seguridad de
nuestro país?
¿Cuánto están aportando en tiempo real nuestras bien remuneradas
agregadurías y diplomáticos en las áreas económicas, política, social.
Ecológica y de seguridad a los intereses del país?
¿Ha nombrado la
Comisión de Defensa un fiscal especial para atender expeditivamente la costosa
labor de inteligencia?
Nuestra seguridad
se halla ante una constante, el cambio y la complejidad, por tanto la
inteligencia, los conflictos y la paz relativa se constituyen ya en una
ecuación dinámica permanente.
Nos toca prever,
anticiparnos, antes de que el cáncer social, como el cáncer biológico,
reproduzca sus células, heterogéneas, malignas, y desarrolle mayor velocidad y
capacidad infiltrativa; y ante ello solo nos quede la cirugía, la quimioterapia
o la amputación, por tanto actuemos ahora.
Diario
Por Boris Pavel
Díaz Quiñónes






